jueves, 16 de enero de 2014

Desierto, de Fabian Casas

Manejé durante la noche
hasta agotar la nafta.
Apagué las luces del auto,
cerré las puertas
y caminé sin rumbo
fuera de la ciudad.
Pasé cuarenta días
en el desierto
tentado por el diablo.
Volví,
no me siento ni bien ni mal
y esto debe tomarse
al pie de la letra.


(El Salmón, 1995)

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